¿Quién dijo que todo está perdido?

PAN. ¿El pan de ayer se puso un poco duro? Lo primero que surge es aprovecharlo tostado o usarlo en el relleno de alguna croqueta. Pero aquí va un truco: rocíe el pan con un pulverizador con agua. No es necesario “mojarlo”, sólo “humedecerlo” tímidamente. Después colóquelo en el horno, en la parte más alta durante unos cinco a diez minutos y quedará crujiente. Eso sí, es para comer en el momento.

FRUTILLAS. Recuerde no sacarles el cabito ni las hojas ni lavarlas hasta el momento de ser consumidas, porque sino se pondrán feas y perderán su turgencia.
 
HUEVOS. Para que los huevos no se rompan en la cocción, agregue al agua un chorrito de vinagre. Al terminar la cocción sumérjalos en agua fría.

PANCETA. Para que pierda un poco la sal, pásela unos minutos en agua hirviendo antes de usarla.

CEBOLLAS. Se pueden conservar seis meses en el freezer, picadas crudas o enteras o blanqueadas en agua hirviendo por dos minutos. Guárdelas en bolsas y utilícelas directamente en la cocción que elija.

ZANAHORIAS. ¿Se pusieron feas en el último cajón de la heladera? Sumérjalas en un recipiente con agua helada y con cubitos. En pocos minutos volverán a "renacer". El método sirve para apio, lechuga, cebolla de verdeo. No falla.

CORTE DE VERDURAS. Picar las verduras y hortalizas favorece la oxidación y la destrucción de sus nutrientes así como la pérdida de los minerales, por lo que siempre reserve esta acción para último momento. Y si son para cocinarlas, es preferible cocinarlas enteras y luego picarlas. «

   


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