Los niños, también con las manos en la masa... ¿y por que no los jóvenes?

El gusto y la afición por la cocina y por una dieta sana se aprende, por eso conviene iniciar a los niños en la tarea de cocinar los platos que luego les alimentarán

Siempre: los adultos cerca cuando se usen elementos cortantes o eléctricos


Cocinar con frutas

Empezar con las frutas es fácil porque no necesitan cocciones complicadas y su manipulación es sencilla. Es la mejor ocasión para enseñarles que aunque se dispone de frutas todo el año, muchas de ellas son de temporada, y es entonces cuando más sabrosas y nutritivas resultan. Así, cuando vean frutillas en la frutería, sabrán que se acerca la primavera; que las cerezas anuncian el verano o las mandarinas protagonizan el postre del frío invierno.

Imaginación. La cocina lo admite todo y, en particular, la imaginación y el mimo por la elaboración y presentación de los platos. Una manzana se puede ofrecer sin pepitas, abierta por la mitad y decorada con otros alimentos -2 cerezas para los ojos y un hilito de mermelada de fresa para la boca- como si fuera una divertida cara. En esta tarea la ayuda de los niños aumenta la garantía de que lo coman.

En ensalada. Se les animará a los pequeños a que añadan trozos de fruta a las ensaladas, de manera que prueben la mezcla de sabores, el punto dulce que dan las frutas combinado con el ácido del vinagre y la sal. También pueden probar recetas de pescado o de carne que incluyan frutas de acompañamiento y decoración.

Más ideas sugerentes y atractivas:La selección de las frutas preferidas para elaborar un jugo o un licuado es otra tarea que los niños pueden hacer de manera individual. Utilizar licuadora o procesadora-, y observar con sorpresa el resultado de la mezcla de colores y sabores. Al mismo tiempo conviene animarles a diseñar sus propias recetas de frutas: en jugo, batidas o troceadas con yogur, con frutos secos, en macedonia, gelatina de frutas,

Repostería casera. La fruta puede ser el alimento estrella de los postres dulces y la repostería casera. Se pueden alternar distintas frutas para elaborar deliciosas recetas de bizcochos, tartas y flanes.

Cocinar con verduras y hortalizas

Los niños pueden participar en numerosas labores previas al cocinado o servicio de los alimentos, desde limpiar las hortalizas, partir a mano las hojas de la lechuga, dar forma a una ensalada, etc.

Verduras de postre: una dulce tentación. Preparar con los niños dulces con hortalizas (tarta de zanahoria, bocaditos de calabaza...) abre su imaginación y sus miras para entender que son alimentos que, de una u otra forma, no deben faltar en el menú diario.

Flanes de verduras. Son una manera divertida y original para hacer más vistosos los platos y para que los más pequeños prueben distintos sabores. Flan de calabaza, de gambas y espárragos, de puerros y zanahorias son solo algunas de las posibles combinaciones.

Divertidas brochetas y pizzas vegetales. El objetivo es que sean los propios niños los que preparen las brochetas y las pizzas para toda la familia, y escojan la combinación de alimentos. Resultan vistosas y sabrosas las brochetas o pizzas que incluyen carne o pescado con champiñones, pimiento, tomate, calabacín, berenjena...

Tortillas con verduras. Platos tan comunes como las tortillas se convierten en un recurso fácil para sumar verduras al menú familiar. Tienen una gran aceptación las tortillas de espárragos, espinacas calabacín, pimientos, etc.y mucho huevo y queso

Cocinar con pescados

La visita a la pescadería se convierte en una oportunidad para que los niños conozcan la enorme variedad de pescados que hay, y cómo trabajan los profesionales, por ejemplo, para que no tengan espinas. Ya en la cocina, es importante variar tanto la preparación de los pescados como su presentación con el fin de que los niños no se cansen de unos alimentos poco atractivos para ellos.

Recetas originales. Una vez que el pescado esté limpio sin espinas, ellos mismos pueden desmenuzarlo para utilizarlo en distintas recetas, desde sopas con tropezones, tortillas, lasañas y canelones, hamburguesas, croquetas, albóndigas, empanditas, brochetas, flanes, relleno para pimientos, calabacines o berenjenas, en la pizza, etc. Incluso pueden elegir añadir el pescado a sus platos preferidos de arroz o de pasta (paella de pescado y marisco, arroz con calamares, macarrones con atún, espaguetis con sardinas...).

Ensalada y ensaladillas. Es probable que el niño esté acostumbrado al sabor del atún en lata. También puede probar el resto de conservas (anchoas, sardinas, pulpo, mejillones, berberechos...) como ingredientes de ensaladas o como aperitivo.

En croquetas. Una alternativa muy nutritiva, saludable, y que les puede resultar deliciosa, es que se preparen las croquetas con pescados. Algunas sugerencias: de atún o bonito y rodajas de tomate, de atún y queso, de sardinas con aceite, de anchoas y queso, vegetal con atún o anchoas, de salmón ahumado con queso a las finas hierbas, de paté de atún, de mojama...


   


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